El año pasado compré una heladera. Desde el principio no me dio buenas vibraciones , ya que me parecía que hacía demasiado ruido al girar las aspas, pero como no sabía el ruido que tenía que hacer no comenté nada en el establecimiento. Desgraciadamente el mal rollo que me daba no era infundado y el otro día preparando el helado de repente hizo un ruido, tipo al de las palomitas cuando estallan, algo así como !! POFFFF!! y se paró. Así, sin más, sin preguntarme siquiera si tenía que seguir funcionando. El caso es que allí estaba yo, a media preparación del helado y sin heladera. Me podría haber dado un ataque de nervios de esos que me dan de vez en cuando. Pero no, esta vez no, no me voy a dejar vencer por un simple aparatejo. Así que lo mejor que puede hacer un@ ante esas situaciones es mantener la calma y pensar (si, de vez en cuando lo hago) ¿qué se puede hacer para estos imprevistos?, después de llenarnos la casa de artilugios de cocina que ocupan un montón de espacio, lo que siempre nos saca de todos los apuros es el método tradicional, ese sí que nunca falla. Así que metí mi helado en el congelador y tuve la precaución de sacarlo cada 30 minutos y darle con la batidora de varillas. El resultado, un helado super cremoso y con una textura estupenda. A la heladera le daré otra oportunidad, de momento como está en garantía la llevaré al servicio técnico, para la siguiente que me líe la mando directamente a hacer puñetas. He preparado unas tulipas que aunque no estén demasiado presentables , si que están buenísimas. Os dejo la receta del helado, para la tulipa preparé un paso a paso en otra entrada.
INGREDIENTES:
100 gr de azúcar.
Una cucharada de maizena.
Medio litro de leche
tres yemas de huevo y una clara.
Dos cucharadas de azúcar invertido.
AHORA NOS METEMOS EN FREGADOS:
Batimos las yemas en un recipiente durante unos minutos , disolvemos la maizena en la leche fría e incorporamos a las yemas.
En un cazo ponemos el azúcar y lo ponemos sobre el fuego , hasta que se nos haga el caramelo. Tenemos que remover de vez en cuando y estar pendiente si no queremos que se nos queme.
Cuando nos inunde un olor en casa a caramelo ( mi perra no se apartaba la pobre de la ventana) y tenga un bonito color dorado lo retiramos del fuego y le añadimos la crema que teníamos preparada sin dejar de remover, hasta que tengamos una mezcla homogénea. La dejamos enfriar unas horas en la nevera.
Cuando haya enfriado lo introducimos en la heladera, en mi caso a los 3 minutos hizo ploffffff . Aquí es donde hice lo siguiente. Metemos la mezcla en el congelador y a la media hora (aproximada , tampoco hace falta justa , justa) batimos fuertemente ( con la batidora de varillas ) y añadimos la clara de huevo montada a punto de nieve firme junto con el azúcar invertido, removemos la mezcla y volvemos a introducir otra media hora. Repetimos la operación varias veces y dejamos congelar.
Creo que la textura del helado se consigue sobre todo por el batido, yo lo he batido 6 veces. Esta receta no lleva nata, la leche que he usado es la semi y aunque las fotos no están todo lo bien que me gustarían ha quedado increiblemente cremoso, más que los que había preparado con anterioridad en la heladera. El azúcar invertido hace que no cristalice, se puede usar miel, pero prefiero utilizar el azúcar ya que no le aporta sabor extra.
El helado lo presenté en las tulipas y lo acompañé de piña y melocotón. A una parte de la masa de las tulipas le añadí chocolate e hice unas lenguas de gato. Bueníssimasssssssss.










