Hace un tiempo mi suegro me trajo una bolsa con unas castañas secas. Al día siguiente se me ocurrió la brillante idea de prepararlas, así que echo agua en una cazuela, la pongo al fuego y cuando están tiernas , o sea un siglo más tarde, me dispongo a catarlas. Tengo que decir que las había probado cuando estaban a medio hacer y no me gustaban nada, pero cuando estaban tiernas y se me ocurre meter una en la boca: PUAFFFFFFFFFFFF QUE ASCOOOO, tenía un sabor a garbanzos crudos (no los he probado , pero huele así) que no os podéis ni imaginar. Me quedó un sabor en la lengua que no se me quitaba con nada, hasta estuve a punto de fregarla con un estropajo. Se me ponen los pelos como escarpias de solo pensarlo. Así que ya sabéis nunca , nunca se os ocurra prepararlas así. En casa como no se fiaban de mi palabra las fueron probando todos con el mismo veredicto: CULPABLES, la condena impuesta consistía en ir derechitas a la basura. Aquí se generó un problema, procuro tirar lo menos posible y como en casa está Kira que devora todo lo que pilla, me atreví a concederles un indulto y las guarde en un tarro de cristal. El otro día curioseando por internet, por casualidad descubrí que se llamaban "Pilongas" jajaja , aunque os pueda parecer extraño no tenía ni idea y solo por tener ese nombre se merecían una segunda oportunidad, y vaya si se la dí. Busqué información y así descubrí el primer error, hay que ponerlas a remojo. Así que me dispuse a prepararlas de nuevo y me lo agradecieron tanto, que quedaron tan sumamente deliciosas SNIF hasta me embarga la emoción, SNIFF. Como tengo que devolverles el favor las tengo guardaditas como oro en paño hasta que delibero que hacer con ellas. Eso sí mientras están bien camufladas para que mis pirañas no se las coman.
INGREDIENTES :
Castañas secas aproximadamente he puesto un kilo, crecen un montón.
Azúcar entre 800 y un kilo
Canela
Vainilla
Una buena copa de vino dulce, moscatel, o algún licor que nos guste.
Unos granos de café.
PREPARACIÓN:
Lo primero que vamos a hacer es poner las castañas a remojo el día antes, vamos como haríamos con cualquier legumbre.
Cuando ya las tengamos ablandadas les quitaremos las pieles que le hubieran podido quedar con un palillo, se quitan estupendamente.
Ponemos agua con azúcar, los granos de café, el palo de canela y la vainilla, en una cacerola como para hacer un almíbar flojo y cuando rompa a hervir añadimos las castañas.
A partir de aquí nos armamos de paciencia y aprovechamos a hacer alguna otra cosa, por ejemplo una bufanda para el invierno jeje.
Las dejamos a fuego medio- bajo durante aproximadamente 3 horas.
En este punto ya están casi hechas así que le añadimos el moscatel y dejamos hasta que estén blanditas. Probamos por si necesitaran más azúcar
Dejamos enfriar y las podemos meter en tarros y rellenarlas con agua de cocción y dejarlas cocer durante 20 minutos si queremos conservarlas.
Unas pocas que se me han roto han ido a la batidora de cabeza , les he añadido un poco del agua de cocer y ya tengo listo un puré para hacer algún postre.
¿Sabéis lo que pasa con las pipas cuando empezáis a comer una ? eso, eso mismo, que no se puede parar. Con estas castañas ocurre exactamente lo mismo , así que avisad@s quedáis, como empecéis no seréis capaces de parar, son altamente adictivas.

















