Seguidores

martes, 28 de agosto de 2012

CASTAÑAS PILONGAS

Hace un tiempo mi suegro me trajo una bolsa con unas castañas secas. Al día siguiente se me ocurrió la brillante idea de prepararlas, así que echo agua en una cazuela, la pongo al fuego y cuando están tiernas , o sea un siglo más tarde, me dispongo a catarlas. Tengo que decir que las había probado cuando estaban a medio hacer y no me gustaban nada, pero cuando estaban tiernas y se me ocurre meter una en la boca: PUAFFFFFFFFFFFF QUE ASCOOOO, tenía un sabor a garbanzos crudos (no los he probado , pero huele así) que no os podéis ni imaginar. Me quedó un sabor en la lengua que no se me quitaba con nada, hasta estuve a punto de fregarla con un estropajo. Se me ponen los pelos como escarpias de solo pensarlo. Así que ya sabéis  nunca , nunca se os ocurra prepararlas así. En casa como no se fiaban de mi palabra las fueron probando todos con el mismo veredicto: CULPABLES, la condena impuesta consistía en ir derechitas a la basura. Aquí se generó un problema,  procuro tirar lo menos posible y como en casa está Kira que devora todo lo que pilla, me atreví a concederles un indulto y las guarde en un tarro de cristal. El otro día curioseando por internet, por casualidad  descubrí que se llamaban "Pilongas" jajaja , aunque os pueda parecer extraño no tenía ni idea y solo por tener ese nombre se merecían una segunda oportunidad, y vaya si se la dí.  Busqué información  y así  descubrí el primer error, hay que ponerlas a remojo. Así que me dispuse a prepararlas de nuevo y  me lo agradecieron tanto, que  quedaron tan sumamente deliciosas SNIF  hasta me embarga la emoción, SNIFF. Como tengo que devolverles el favor las tengo guardaditas como oro en paño hasta que delibero que hacer con ellas. Eso sí mientras están bien  camufladas para que mis pirañas no se las coman. 


INGREDIENTES :
Castañas secas aproximadamente he puesto un kilo, crecen un montón.
Azúcar entre  800 y un kilo 
Canela
Vainilla
Una buena copa de vino dulce, moscatel, o algún licor que nos guste.
Unos granos de café.


PREPARACIÓN:
Lo primero que vamos a hacer es poner las castañas a remojo el día antes, vamos como haríamos con cualquier legumbre. 
Cuando ya las tengamos ablandadas les quitaremos las pieles que le hubieran podido quedar con un palillo, se quitan estupendamente. 
Ponemos agua con azúcar, los granos de café,  el palo de canela y la vainilla, en una cacerola como para hacer un almíbar flojo y cuando rompa a hervir añadimos las castañas.
A partir de aquí nos armamos de paciencia y aprovechamos a hacer alguna otra cosa, por ejemplo una bufanda para el invierno jeje. 
Las dejamos a fuego medio- bajo durante aproximadamente 3 horas. 


En este punto ya están casi hechas así que  le añadimos el moscatel y dejamos hasta que estén blanditas. Probamos por si necesitaran más azúcar
Dejamos enfriar y las podemos meter en tarros y rellenarlas con agua de cocción y dejarlas  cocer durante 20 minutos si queremos conservarlas. 


Unas pocas que se me han roto han ido a la batidora de cabeza , les he añadido un poco del agua de cocer y ya   tengo listo un puré para hacer algún postre.
¿Sabéis lo que pasa con las pipas cuando empezáis a comer una ? eso, eso mismo, que no se puede parar. Con estas castañas ocurre exactamente lo mismo , así que avisad@s quedáis, como empecéis no seréis capaces de parar, son altamente adictivas.

viernes, 24 de agosto de 2012

EMPANADA DE PISTO

La empanada de hoy no estaba en proyecto, normalmente  las suelo programar el día antes, pero en  este caso fue producto de una terquedad de la nevera. Veréis, hace unos días me dió un arrebato de esos que me suelen dar a menudo: musicota a tope, un montón de productos de limpieza (amoniaco y poco más, jeje) y me puse  a limpiar como una loca. Esta vez la emprendí con la cocina, así que saqué el frigorífico para limpiar en la parte de atrás, lo desenchufé , me puse manos a la obra y limpia aquí , limpia allí . El caso es que cuando la enchufo, para ponerla de nuevo en su sitio, veo que no funciona. Veis ese ruido que hace cada vez que el motor está en marcha, pues na de na. Inspiré fuerte, me preparé un café para no desesperar, la enchufo de nuevo y nadaaaaaaa. Le  doy un pequeño golpe , ya que  muchas veces estos electrodomésticos en cuanto les pegas un meneo funcionan de nuevo y  naaaa. Le arreo un golpe más fuerte Poffff y na de naaaaaa.  Así que no me quedó mas remedio que  sacar todo lo que tenía en el congelador para meterlo en un arcón que tengo en   la cochera. A estas alturas os estaréis preguntado....¿que tiene que ver la nevera con la empanada?. Pues veréis,   la última vez que preparé empanada me quedó un poco de masa y como aquí no se estropea nada la guarde para otro día en el congelador . Con la mala uva que se me puso al ver que el cacharro no funcionaba se me quedó en la cocina y cuando me quise dar cuenta , ya se me había medio descongelado, con lo cual no me quedaba otra que prepararla. Tenía pensado hacer pisto para comer,  y como soy una mujer de principios (bueno de finales también)  no me quedo más remedio que usarlo de relleno para mi empanada. Eso sí completito, con unos huevos   y un poco de chorizo. Aun me quedaba por hacerle la trece , catorce a mi costillo y jugársela  ya que no come calabacín. No es que no le guste, es terquedad , ya que se niega a  probarlo. Y como a terca no hay quien me gane, le quité la piel y  lo corte bien menudo y entre el tomate, la cebolla y los pimientos se lo camufle. Se la comió sin rechistar, vamos sin sospechar siquiera, que se los había engullidos. No le he dicho nada, ya que sino a la próxima vez me   examina la comida  con instrumental quirúrgico. 


INGREDIENTES:
Para la masa:
La preparo a voleo, pero más o menos estas son las cantidades:
Un huevo, un vaso de agua y  un poco más, una cucharilla de sal, medio vaso de aceite del sofrito, 25 gr de levadura prensada, harina la que necesita. Con esta cantidad me sale para la bandeja del horno
Para el relleno:
Cebolla, tomate,  calabacín, pimiento (me gusta ponerle verde y rojo , pero en esta ocasión solo lleva rojo), unos huevos cocidos y chorizo. 
Aceite de oliva, sal.



ASÍ LO PREPARAMOS:
Lo primero es el sofrito ( en mi caso como tenía la masa lo hice después) y para eso:
Echamos un chorro de aceite abundante en una sartén ( nos tiene que sobrar para la masa)  y sofreimos las verduras menos el tomate, dejamos que se haga a fuego suave unos veinte minutos. 
Pelamos los tomates y les quitamos las pepitas y los cortamos a cuadraditos y se los añadimos, dejamos otros veinte minutos salamos y reservamos. 
Para la masa. En panificadora:
Primero ponemos los líquidos  ( la levadura la disolvemos en un poco de agua templada) y a continuación los sólidos. La harina empezaremos poniendo medio kilo y si necesitamos más se la vamos añadiendo, programa masas que dura una hora y media con los levados. 
A mano: Formamos un volcán con la harina e introducimos el resto de ingredientes en el interior y vamos mezclando cogiendo la harina hasta formar una masa que no se nos pegue a los dedos. Tenemos que trabajarla mucho, tiene que quedar muy elástica.


Engrasamos la fuente donde vayamos a hacer la empanada y dividimos la masa en dos. Estiramos con el rodillo hasta dejarla fina y cubrimos la fuente. 
Cortamos los huevos en rodajas y los ponemos encima de la masa, cubrimos con el pisto al que habremos añadido chorizo cortado a trocitos. 
Estiramos el resto de la masa y formamos la empanada, sellamos los bordes y pinchamos con un tenedor, pincelamos con un poco de aceite del sofrito.


Introducimos en el horno precalentado a 190- 200º hasta que este doradita y se despegue de los bordes. 


¿Qué os parece?.
Por cierto la nevera por la noche resucitó, la muy puñetera, me encantó sentir de nuevo su corazón...... jeje,, no están los tiempos para gastos, bufff me metió un susto de aupa.

miércoles, 15 de agosto de 2012

BOLLOS CON SORPRESA

¿Hay algo mejor para merendar que un bollo casero?....¿ y si encima  al meterlo en la boca  es tan tierno que parece que estemos mordiendo una nube de algodón? ¿y si   nos  encontramos con un delicioso chocolate negro?  ¿EH? ¿EH? y LO MEJOR DE TODO.....¿Que me decís,  si no lleva ni una gota de mantequilla y se prepara a la velocidad del rayo?  PUES LO VOY A DECIR YO....... creo que ya es la OSTIA  caña de España ...Tal y como os cuento, están de pecado mortal y yo, que soy una pecadora nata he pecado hasta las trancas, menos mal que no creo en eso del cielo y   el infierno , ya que sino la gula me llevaría de cabeza al purgatorio. 
No tenéis excusa. Nada de decir : Que si hace mucho calor, que si me da pereza encender el horno, que si bla , bla , bla..... Os voy a contar ( por si por si a estas alturas todavía algo os hecha para atrás) en este tiempo las masas crecen tanto como la prima de riesgo (que ya es decir) y ..... el olor que dejan estos bolllitos al meterlos en el horno es tan sumamente delicioso , que no  vais a poder resistir hincarle el diente a uno de ellos en cuanto salgan, eso en el mejor de los casos... igual a dossss.. o incluso a tres.....jeje. Al día siguiente de hornearlos toda mi casa olía a pastelería que daba gusto. Os dejo la receta , no sin antes avisaros que son altamente adictivos, pero muchoooooo, muchooooo. 


INGREDIENTES:
Un vaso y medio de leche  templada con 25 gr de levadura prensada disuelta en ella .
Tres huevos ( no los ponemos todos, dejamos un poco para pincelar los bollos)
Medio vaso de aceite de girasol o de oliva suave.
Tres cuartas partes del vaso de azúcar,  un pizco de sal
Harina (alrededor de 700 gr.).
PARA EL RELLENO:
Una tableta y media de chocolate , le he puesto negro , ya que me vuelve loca , pero a gusto del consumidor


ASÍ LOS PREPARAMOS:
En panificadora:
Echamos  los ingredientes en la panificadora en el orden mencionado y  le ponemos el programa de la masa para pasta (en mi caso el 7), dura 15 minutos, cuando acabe lo volvemos a poner hasta que termine. La harina empezamos poniendo unos 550 gr , ya que depende de la cantidad de ésta y del tamaño de los huevos podemos necesitar más o menos. Le vamos añadiendo más cucharada a cucharada.
A mano:
Hacemos un volcán con la harina e introducimos en el el resto de ingredientes vamos batiendo con un tenedor en el centro e incorporamos la harina poco a poco hasta que formemos una masa, tiene que quedar blanda , un poco pegajosa (de ello depende el que estén tan tiernos).
Dejamos crecer hasta que doble su tamaño.
Los bollos los formamos sobre la encimera untada en aceite al igual que nuestras manos, tiene que quedar una masa un poco pegajosa
Los he preparado de unos 50gr. 
Les introducimos en el centro unas pastillas de chocolate ( en mi caso negro) 
Ponemos sobre una bandeja forrada de papel de horno y dejamos crecer de nuevo. 
Cuando hayan duplicado los barnizamos con el huevo que teníamos reservado he introducimos en el horno precalentado a 180º durante unos 8-9 minutos .


No nos podemos despistar, ya que no los debemos dejar que tomen demasiado color, sino nos quedarían secos.
Con estas cantidades salen unos cuantos , yo los congelo de dos en dos y solo tenemos que sacarlos un a hora antes de consumir y los tomaremos como recién salidos del horno.
Espero que os gusten

domingo, 12 de agosto de 2012

PASTEL DE PIÑA Y LIMÓN

Salgo de mi letargo veraniego para traeros un pastel muy adecuado para esta época del año, y es que es tan... ¿cómo podía decir...? tan fresquito y fácil de comer que apetece mucho en éstos días de tanto calor. La receta es de mí madre, es la primera vez que lo preparo, no lo había vuelto a comer desde su fallecimiento y a mí nunca me quiso dar la receta, ya que ella decía que así estaría obligada siempre a ir a casa a comer el pastel. La receta se la transmitió a Marta y en todo este tiempo nunca había querido que la publicara. El otro día me dijo que ya era el momento, así que sin esperar más,   me puse ayer manos a la obra para que hoy estuviera bien fresquito. 



INGREDIENTES:
Un bote grande de piña
Un litro de nata.
Cuatro cucharadas de azúcar.
Dos sobres de gelatina de limón.
Unas rebanadas de pan de molde sin corteza
Un vaso de agua.
Caramelo.


 PREPARACIÓN:
Extendemos el caramelo en el fondo del molde donde lo vayamos a preparar (lo he preparado en una fuente alargada bastante grande y con lo que me ha sobrado he preparado esta ración individual).
Ponemos rebanadas de  pan de molde cubriendo todo el caramelo y apretándolas bien  contra el fondo.
Trituramos la piña  hasta que nos quede puré , el jugo lo reservamos.
En un cazo ponemos un vaso de agua y lo dejamos hervir, retiramos del fuego y le añadimos los sobres de gelatina removiendo bien para que no queden grumos, le añadimos un vaso del jugo de la piña.
Montamos la nata a punto de nieve y le añadimos el azúcar. 
Mezclamos con la piña triturada y después le echamos la gelatina, mezclamos todo y la echamos en el molde encima del pan. 
Guardamos en la nevera un mínimo de 6 horas.


 Solo queda darle la vuelta sobre una bandeja (esta porción no le he dado vuelta y el pan queda en la parte de abajo)  y disfrutar......


Se tarda casi tan poco en hacer , como en comer...


Queda tan suave como parece.....


Espero que os guste.