Alguno de vosotr@s al leer esto seguramente pensaréis que se me ha ido un poco la pinza, por otro lado tampoco sería una idea descabellada conociéndome ligeramente, puede ser, no sé, el caso es que muchas veces la ausencia de medios hace que nos tengamos que buscar la vida de la manera más insospechada como sucedió en este caso. El lunes estaba leyendo la entrada de mí amiga Chus , como much@s sabréis es la persona que más sabe de yogurt de la globosfera, todos los lunes publica uno diferente, el caso es que a la tía no se le acaba el repertorio, no tengo ni idea de donde saca la imaginación esta muyer jeje, pero todos los lunes está al pié del cañón con su receta. Como os iba diciendo , que enseguida me pierdo, allí estaba yo enfrascada en el ordenador cuando aparece Marta y los ve, enseguida me dice: Maaa , ¿y cúando hacemos yogures nosotr@s?, la miro y le digo: hijiñaaaa , si es que no tenemos yogurtera y una vez los intenté hacer en el horno y no cuajaron, pero en ese momento miré hacía la derecha y allí estaba el , mi acumulador de tarifa nocturna, UY, UY , UY mi cabeza ya estaba cavilando.
La historia de los acumuladores de mi casa es algo peculiar, veréis, cuando hicimos la casa teníamos pensado poner la calefacción de gasoleo (de hecho ya teníamos metidos los tubos) entonces comencé a trabajar de comercial en unión fenosa. Y ahí pensé: como voy a poner gasóleo y vender tarifa nocturna, eso no puede ser y así mi churri se convirtió en mi cliente más difícil. Me costó muuuuuucho convencerlo , pero al final entró por el aro, no sin advertirme un millón de veces que si el invento no funcionaba iba pasar mucho, pero que muuuucho frío, menos mal que hasta ahora la cosa ha ido de maravilla, aunque el precio del consumo se ha incrementado bastante. De esa etapa de mi vida tengo un montón de anécdotas, creo que podría estar hasta mañana. Mi labor consistía en vender la tarifa nocturna y se me daba muy bien a tenor de los resultados, hasta le vendí la tarifa a una familia de un pueblo llamado Pardamaza , que no tenían luz y tardaron unos 6 años en tenerla, buff pobres hombres , tuvieron que acabar poniendo una chimenea para poder calentar la vivienda y un generador para la instalación eléctrica. Buff, vaya marrón, cada vez que los veía se me caía la cara de verguenza y eso que no era culpa mía. Recuerdo de esa época con especial cariño a Vicente, a Angel y por supuesto a Pedro, mi querido Pedro que desafortunadamente ya hace unos años que nos dejo. Cuanta gente maravillosa se cruza en nuestro camino, en fín me estoy poniendo nostálgica. Allí estuve trabajando hasta que tuve el accidente de tráfico el 4 de junio del 98 y truncó los planes que tenía en aquel momento, pero me abrió la puerta a otros nuevos.
Para quienes no conozcan los acumuladores decir, que son una especie de radiadores que en su interior tienen ladrillos reflectantes y resistencias, toman la corriente durante la noche y de día no consumen, solo sueltan el calor. Los que tengo en casa son todos dinámicos y tienen una anchura de 25 cm con lo cual la superficie perfecta para poner una olla. Así que Marta se puso a hacer los yogures según los había hecho hace años en el insti en taller de laboratorio.
INGREDIENTES:
Un litro de leche.
4 cucharadas de azúcar (esto es a gusto de cada uno).
Un yogurt natural.
Mermelada opcional.
LO PREPARAMOS ASÍ:
Ponemos en un cazo la leche junto con el azúcar, cuando hierva apartamos del fuego y dejamos templar.
Llenamos una olla con agua y dejamos hervir.
Dejamos templar, cuando metemos un poco el dedo no nos quemamos.
Batimos un yogurt con unas varillas y le vamos añadiendo la leche colada poco a poco para que nos quede bien disuelto.
Echamos el preparado en nuestros vasitos (como soy como una hormiguita y guardo todo, son tarros de yogurt comprado).Si queremos con mermelada , echamos una poca en el fondo de los vasos ( a gusto) y rellenamos con cuidado.
Justo en ese momento para que no pierda calor quitamos el agua de la olla, colocamos un trapo de cocina en el fondo y encima los yogures, tapamos y los ponemos encima de una fuente de calor constante (en mi caso el acumulador) bien envueltos en una toalla, dejamos 8 horas.
Transcurrido el tiempo los tapamos y ponemos en el frigo hasta el día siguiente y listos para disfrutar.
Como podéis ver en la foto salieron muy cremosos, no les añadimos leche en polvo, además usamos leche semidesnatada y yogurt de la marca Dia.
Ni que decir tiene que nos han encantado, así que animaros, que seguro que aunque no tengáis yogurtera , tenéis alguna fuente de calor que pueda hacer el trabajo.
BESAZOS A TOD@S Y MUCHAS GRACIAS POR VUESTROS COMENTARIOS




















